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Posts Tagged ‘derechos’

Un terremoto político sacude el sur de Europa: Tras las dimisiones de sus anteriores jefes de Gobierno, Georgios Papandreu y Silvio Berlusconi respectivamente, Grecia e Italia, a partir de hoy, estarán lideradas por dos completos desconocidos en la esfera política internacional: Lucas Papademos y Mario Monti. ¿Quiénes son estos tipos, y qué tienen en común? Ambos son economistas formados en EEUU, en la órbita de la denominada Escuela de Chicago, orientada al pensamiento macroeconómico, y nacida en la ciudad que le da nombre a mediados del siglo XX.

Los Chicago boys, como también son conocidos los pertenecientes a la citada escuela son, entre otros, responsables de las reformas socioeconómicas llevadas a cabo durante las dictaduras de Chile y Argentina, enfocadas a la creación de una política económica de orientación monetarista y de libre mercado. Con la excusa de combatir el comunismo y la deuda externa que éste generaba, ambos países sufrieron un golpe de Estado y posterior derrocamiento del Gobierno legítimo, respaldado de forma encubierta por los poderes fácticos de EEUU, que deseaban realizar una experiencia piloto en ellos. Estos “expertos” se consideraban una suerte de médicos económicos que pretendían curar  las economías de ambos países mediante un tratamiento que ellos mismos denominaron terapia de choque. ¿Cuál fue la aplicación práctica? Supresión del control sobre los precios, venta de empresas públicas a capital privado, eliminación de los aranceles a las importaciones y reducción del gasto público, entre otros. ¿Y sus consecuencias? En Chile, por ejemplo, un año más tarde la inflación alcanzó un 375%, la más alta del mundo. Y de ambos procesos se puede obtener la misma conclusión: las medidas tomadas beneficiaron a los poseedores de grandes fortunas, a expensas de los menos pudientes.

Pues bien, los señores Papademos y Monti pertenecen a la misma estirpe de ilustres. Y ambos han sido escogidos por el gran capital, a través de sus organismos constituidos (el BCE y el FMI en este caso) para liderar el reflote de Grecia e Italia. De ahí la anterior experiencia en Argentina o Chile: se trataba de una fase previa, de experimentación, antes de aplicar sus teorías a países del Primer Mundo. Porque, seamos sinceros: ellos sabían que esto iba a pasar, así como cualquiera sabe que el agua hierve si se calienta lo suficiente. Pues bien, ahora ambos Estados serán sometidos a una nueva terapia de choque, en la que la tónica será la misma que en el ensayo sudamericano. ¿La diferencia? ahora se trata de países de la Unión Europea. Y uno de ellos es la tercera potencia de la Eurozona.

Pero indaguemos un poco más en el historial de estos dos individuos. Además de ex-directivos de Goldman Sachs, el banco de inversión financiera más poderoso de cuantos existen, ambos pertenecen a una organización, un tanto desconocida para el gran público, denominada Comisión Trilateral. A grandes rasgos, se trata de una sociedad que reúne a gente muy poderosa, tanto política como económicamente hablando, de las tres regiones más desarrolladas durante las últimas décadas del siglo XX: Norteamérica, Europa y Japón (al que, posteriormente, se la han unido otras potencias regionales para dar un nuevo nombre al grupo: Asia-Pacífico). Fundada por David Rockefeller en 1973, a ella pertenecen, entre otros, George Soros, Ben Bernanke o Henry Kissinger, precisamente el que fue el instigador, desde su cargo como Secretario de Estado de los EEUU, de los cambios de régimen en Chile y Argentina comentados anteriormente.

Es un grupo que, por su naturaleza, se confunde con el Club Bilderberg o el Council on Foreign Relations (CFR), de los que hablaré en otra ocasión, ya que muchos de sus miembros pertenecen asimismo a los otros centros de poder (para fomentar la estabilidad, dicen), y que fue creado para “fomentar la cooperación” y “compartir el liderazgo mundial”. Al parecer, para ellos esto significa realizar saqueos económicos a países poco desarrollados, como comentaba en esta otra entrada, a través del FMI y el Banco Mundial, utilizando la deuda externa autogenerada como herramienta. A partir de ahora, Grecia e Italia tendrán como jefes de Gobierno a dos tipos cuya única misión será liquidar dicha deuda, cueste lo que cueste. Y, vistos los antecedentes, si tienen que pasar por encima de sus propios ciudadanos, lo harán. Tiempos difíciles para helenos y transalpinos.

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En estas pre-fechas tan señaladas, asistimos a un aumento del número de lanzamientos de videojuegos. Nada nuevo, teniendo en cuenta la vorágine consumista cíclica que aqueja al Primer Mundo cada vez que se aproxima el fin de año. Pero en esta edición estamos siendo testigos, durante el mes de noviembre, de la puesta en escena de dos nuevos títulos, correspondientes a las franquicias de ‘shooter bélico’ más aclamadas de los últimos años: nada menos que Battlefield y Call of Duty: Modern Warfare estrenan secuela. Ambas con multitud de armas, vehículos y escenarios nuevos, además de cientos de enemigos a los que hacer picadillo de infinidad de maneras diferentes. Sus anuncios pueblan la red; por poner un ejemplo, Modern Warfare 3 ocupa la portada hoy de Youtube. También abundan los anuncios en exteriores, revistas o la misma televisión, por lo menos aquí en el Reino Unido.

Todo ello no tendría el más mínimo interés para aquellos no atraídos por este tipo de entretenimientos, si no fuera porque el lanzamiento de ambos juegos coincide con el Gobierno del Reino Unido notificando preparativos orientados a un posible ataque combinado contra Irán, tal y como recogían los diarios británicos el otro día (entre ellos, ‘The Guardian’). Igual sucedía en EEUU e Israel. Resulta cuanto menos sombrío que, mientras los medios de comunicación de todo tipo nos inundan de publicidad mostrando lo estimulante y cautivadora que resulta la guerra (ficticia), los Gobiernos de tres grandes potencias confabulan para declarar la guerra (real) a un cuarto. Menuda coincidencia.

La guinda la pone una experiencia personal. Me encontraba yo el otro día curioseando en un punto de información del Jobcentre del barrio, algo así como la oficina británica del Paro, cuando descubrí algo realmente oscuro y enervante: en su menú principal, la primera pantalla a la que acceden los desempleados, existen dos opciones básicas: La primera de ellas: “Busca un empleo”. Hasta aquí todo normal. Es la segunda la que me revolvió el estómago: “Encuentra trabajo en las fuerzas armadas”. Directamente, sin pasar por engorrosos menús y clasificaciones. Algo así como “Pincha aquí, empuña un fusil y se acabaron tus problemas”. Y es el ejemplo más contundente, pero la publicidad del Ejército británico se encuentra en todas partes; sin ir más lejos, el ‘British Military Tournament’, concurso que enfrenta a militares y que se celebra durante los primeros días de diciembre, ocupa espacios publicitarios por toda la ciudad.

No se trata solamente de la normalización de un atroz acontecimiento como es una guerra, introduciéndolo en nuestra vida cotidiana mediante continua sugestión pasiva en forma de propaganda belicista, tanto directa como subliminal, si no que, además, ahora se incita activamente a que la gente, sobre todo aquellos más perjudicados por el gran robo del Siglo (también denominado crisis), se aliste en las Fuerzas Armadas como solución total a sus males económicos. Con el éxito de este plan, si es que existe, quien sea que esté detrás podría acabar con tres pájaros de un tiro. Por una parte, a mayor número de gente sin tiempo libre para pensar o actuar, menor sería la posibilidad de que se produjeran protestas o revueltas. Por otra, reforzarían su maquinaria bélica con más efectivos, con el mayor volumen de inversión (y de beneficio, para algunos) que ello supone. Y tercero: todos ellos serían, casi con toda seguridad, gente de sectores económicos deprimidos, perfectamente prescindibles para el poder omnímodo que todo lo mueve. Todos ellos parte de los “cuatro mil millones de estómagos inservibles que hay en el mundo”, según palabras de Henry Kissinger.

 

 

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Los economic hitmen (término traducible por ‘sicarios económicos’*) son personajes cuyo trabajo consiste en convencer a gobiernos de países de niveles económicos inferiores de la necesidad de adquirir bienes. Bienes tales como maquinaria de alta tecnología,  de producción, o -en la mayoría de las ocasiones- armamento, que por regla general estos países no pueden permitirse pagar. Pero tales individuos también proporcionan una solución a este problema: la financiación. No hay que desembolsar nada, reciben la mercancía  y aceptan que un banco se haga cargo del pago, endeudándose con éste  en unas condiciones muy ventajosas… para el prestamista.

Mediante estas triquiñuelas, países que tienen graves problemas para simplemente cubrir sus necesidades ordinarias, adquieren, por poner un ejemplo,  decenas de aviones de combate de última generación para disuadir a sus vecinos  -y   potenciales enemigos-  de cualquier veleidad belicista, consiguiendo así que esos vecinos, alarmados, se rearmen también, convirtiéndose igualmente en clientes de las fábricas de armamento… y de la banca financiera.

Así, el país exportador activa su economía, tanto de producción como financiera, mientras el comprador se va enfangando en deudas a cuyo vencimiento le resulta imposible responder, con lo cual tiene que solicitar nuevos créditos para ir cubriendo las obligaciones de pago, quedando atrapado en una espiral irresoluble. Ocurre con buena parte de los países del Tercer Mundo, que se ven asfixiados sólo para pagar los intereses de la deuda contraída con las entidades financieras  de los países ricos, que les retuercen el brazo hasta límites inimaginables obligándoles, en muchas ocasiones, a cederles la explotación directa de sus recursos naturales para evitar una declaración de quiebra que les hundiría definitivamente en la miseria.**

Esta situación es ahora aplicable a Grecia, anegada por una deuda imposible de pagar, tras haber consumido muy por encima de sus posibilidades, al amparo de un falseamiento de las cuentas públicas a manos de políticos sin escrúpulos. Aludiendo a lo anteriormente expuesto, cabe reseñar que el país heleno es el cuarto importador mundial de armamento y material bélico. Además sus acreedores resultan ser, principalmente,  bancos alemanes y franceses que eran perfectamente conocedores de la falacia económica griega, y de su total incapacidad de responder a las obligaciones financieras contraídas con ellos.

De ahí el interés de Sarkozy y Merkel en solucionar el problema, y rescatar… ¿a Grecia? No. En rescatar el dinero de sus bancos, que es donde van a ir a parar los miles de millones de euros que se van a proporcionar nuevamente a Grecia para que vaya pagando parte de su deuda. Y vuelta a empezar.

Y el pagano de todo esto, los ciudadanos griegos, que sin comerlo ni beberlo van a tener que pechar con una política de despidos masivos y un empobrecimiento brutal de sus economías públicas y domésticas: tienen que conseguir dinero para ir pagando como sea, y las condiciones establecidas por  los “mercados” por voz de sus lacayos, los líderes políticos a su servicio, son leoninas. Hay que prescindir de funcionarios, para pagar con sus nóminas a los banqueros, alargar la edad de jubilación, reducir pensiones…  También veremos en qué queda la iniciativa que pretende que varias de sus islas sean puestas a la venta.

Y hay unos cuantos países, entre ellos el nuestro, mirando acojonados lo que pasa allí, porque detrás vamos nosotros.  Y a pesar de las multitudinarias protestas en la calle, el parlamento griego ha aceptado las terribles condiciones impuestas, para regocijo de sus acreedores.

Qué gran ejemplo, el de la ciudadanía islandesa, llevando al banquillo a los políticos y enseñando el dedo a los bancos.

*El término lo inventó John Perkins, quién fue ‘sicario económico’ durante mucho tiempo, en su libro ‘Confessions of an economic hit-man’ (2004).

** Existe un documental, de reciente estreno, cuyo nombre es esclarecedor a este respecto: ‘Debtocracy’ (2011).

 

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Ayer, día 19 de junio, el Movimiento 15M convocó a todos sus miembros y simpatizantes a manifestarse de nuevo, esta vez sumando el Pacto del Euro a los objetivos de las protestas, y la verdad es que no nos fue nada mal. Decenas de miles de personas en Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia y muchas ciudades más, extranjeras incluidas (15M Londres, por supuesto, salió a la calle como está mandado, aquí la nota de prensa de hoy).

El Pacto del Euro, para quién no lo sepa, supone un nuevo ataque a la soberanía de los Estados, en teoría gobernados democráticamente, para legislar en materia económica a golpe de decreto del FMI, Banco Central Europeo y demás amiguetes (Más información aquí o aquí). El caso es que, como sucede con estos asuntos, a quienes controlan el gallinero no les gusta que la gente proteste contra ellos, y es aquí donde entran sus siervos, los medios de comunicación. A desprestigiar, a desinflar, a ignorar se ha dicho.

Y estos medios de comunicación, monopolizadores de la información durante tantos años, no acaban de comprender que, hoy por hoy, existen poderosas autopistas de datos al margen de cualquier control que ellos pretendan ejercer. El esperpento de Telemadrid del otro día es un buen ejemplo. Los gurús de tan vomitiva cadena televisiva incrustaron imágenes de la revolución griega para declarar que “El 15M se ha tornado violento” , tratando de socavar con ello el apoyo ciudadano al movimiento. ¿Qué consiguieron? Que tan sofisticada triquiñuela fuera descubierta en unos minutos, para regocijo de la concurrencia.

Esto sucedió en Barcelona, la misma ciudad donde el otro día unos policías de paisano se infiltraron entre los indignados y fomentaron los actos violentos frente al Parlament, de forma que sus compañeros de brillante armadura pudieran interactuar con la gente como más les gusta: a hostia limpia. Poco se ha hablado de ello en los medios. Por no hablar del tremendo titular “La policía desarticula la cúpula de Anonymous en España” de hace un par de semanas, utilizando léxico que, usualmente, los periodistas aplican a grupos implicados en terrorismo. Merece la pena ver la rueda de prensa de los excelentísimos comisarios que lo anunciaron. Digna de Berlanga, oiga.

Resulta grotesco que incluso la OTAN  tenga a Anonymous en el punto de mira., un movimiento internauta nacido de la necesidad de los ciudadanos de defenderse de alguna manera de la pérdida de libertad en pos de la presunta seguridad que nos venden las instituciones, de la servidumbre a los mercados o del asalto a las arcas públicas para darle nuestro dinero a los bancos, entre otras lindezas. ¿Y qué pasó con los presuntos ‘señores del mal’? Que al de cuatro días estaban en la calle por falta de consistencia en las acusaciones. Pero los medios han preferido publicar esto último con letra pequeña (‘El Economista’ comenta algo, y poco más). Qué cosas.

En definitiva, el 19J ha supuesto una importante recarga de energía para el 15M y, por mucho que se empeñen, los otrora omnipotentes medios de comunicación, aún con todo el poder económico que les dispensa su condición de leales perritos falderos, no pueden hacer nada para evitar que aumenten los apoyos al movimiento. A partir de ahí tienen dos opciones: Seguir haciendo el ridículo y perdiendo credibilidad a paladas, o empezar a aplicar los fundamentos periodísticos, tales como veracidad, objetividad, etc…  Lo enseñaban en la Facultad, ¿no?

Fotografía del 19J en Londres, cortesía de Quexuco (más en http://www.flickr.com/groups/acampadalondres/)

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El resultado de las elecciones municipales y autonómicas de ayer deja un balance desesperanzador, a la vez que esperado: el PP se hace con el poder en todas partes menos en Euskadi (donde Bildu irrumpe con fuerza y el voto es principalmente nacionalista, tanto para la izquierda abertzale como para el PNV), Catalunya (CiU) y Navarra (UPN), Extremadura y Asturias, únicas comunidades donde se mantienen los socialistas, que pierden terreno a paladas. Repito, nada que no esperásemos, y es por ello que pero pese a tratarse de una parte integrante del contexto político/social actual, éste no va a ser el tema central de mi reflexión de hoy.  No obstante, para mayor información, remito a este blog que explica muy bien la evolución del voto desde los comicios de 2007, así como la influencia del movimiento ciudadano del #15M en las recientes elecciones. También podéis echarle un vistazo a esta gráfica que representa los resultados de ayer. Una gráfica que los medios no mostrarán…

Ayer llegó a su fin la acampada organizada durante estos días enfrente de la Embajada Española  por parte del colectivo Democracia Real Ya Londres (blog oficial, página de Google), al que me enorgullezco de pertenecer, surgido como reflejo londinense al #15M de Madrid. Ha sido un fin de semana agotador, pero que realmente ha merecido la pena vivir. Los recuentos “a ojo de buen cubero”, como comentaba un compañero ayer, estiman en unas 600 personas los picos de mayor afluencia a las Asambleas, mientras que el sábado llegamos a ser más de setenta personas las que allí pernoctamos. En cuatro días hemos avanzado mucho, estableciendo comisiones específicas para agilizar el desarrollo de todo aquello necesario para el crecimiento del movimiento, y desarrollando la hoja de ruta de los objetivos que, en un futuro próximo, deseamos alcanzar. Entre dichas metas, se cuentan algunas acciones específicas de generación de notoriedad que esperamos realizar durante esta semana, así como contactos con otros grupos activistas no violentos en Londres. También se está barajando la posibilidad de “coordinar” de alguna forma todos los movimientos afines a Democracia Real Ya que vayan surgiendo en el Reino Unido.

Esto no ha hecho más que empezar, y pese  a ser una pequeña parte del total de la comunidad española en Londres, que se aproxima a unas 45.000 personas, vamos a más. Es por ello que necesitamos que se difunda el mensaje de que estamos ahí, para que se nos vaya uniendo más y más gente. Pero lo que es realmente necesario, y para esto sí que necesitamos a la gente de Sol, por aquello de que son los “padres” de este movimiento, y los que más repercusión mediática poseen, es que no decaiga el ánimo y nos mantengamos firmes en nuestras convicciones. De momento,  una semana más (concentraciones todos los días y durante el fin de semana acamparemos de nuevo), pero espero que sigamos peleando por nuestros derechos hasta que, siguiendo el ejemplo islandés, nos den lo que es nuestro. Una democracia real y justa para todos.

 

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Si hace escasos meses era la gente de ‘lejanos’ países como Túnez o Egipto la que entonaba el “¡Se acabó!”, ahora, para sorpresa de muchos que veían tan distantes aquellas revoluciones, le ha tocado a España. ¡A España! De momento, como aquellas, sólo ha comenzado como una protesta, denominada Quince de Mayo (por aquello de que empezó ése día) a la que cada vez se suman más y más personas. Gente de todo tipo y condición abarrota los puntos de encuentro fijados en cada localidad, tomando como ejemplo Madrid y su multitudinaria concentración en la Puerta del Sol. Y digo ‘localidad’ porque las protestas distan mucho de localizarse sólo en las capitales; prácticamente en cada provincia pueden encontrarse dos o tres lugares (y en algunas muchos más) en los que la gente se reúne. De hecho, el movimiento ha traspasado fronteras y ya hay concentraciones en muchos otros países, como puede verse en este mapa .

En esta ocasión y sin que sirva de precedente, me saltaré los prolegómenos. Los medios de comunicación, algunos mejor que otros, se bastan para poner en situación a aquel que lo desee. En resumen: la gente está harta, indignada. Esa gente que arrastra una hipoteca tres veces superior al valor actual de su casa, esa gente a la que aguarda un futuro incierto al terminar los estudios, esa gente que, hoy por hoy, no tiene ni para comer porque se ha quedado sin trabajo, mientras hay tipejos de avaricia infinita que no paran de embolsarse dinero a costa de reducir el estado del bienestar de los demás. Esa gente, de todo tipo y condición, que está harta de que el sistema se burle de ella, y de ser tachada casi de delincuente por el simple hecho de no poder aguantar más. Citando textualmente a un protestante: “Yo no soy antisistema, ¡es el sistema el que es anti-yo!”. No podría estar más de acuerdo. Y ya no me refiero solamente a la razón por las que se han iniciado las protestas en España y por la que está ahora mismo la gente en la calle, que no es otra que la exigencia del fin del bipartidismo imperante, supeditado a los poderes económicos vigentes, sino a lo que sería dar un paso más allá: a cambiar, precisamente, ese sistema económico que, gobernado por una ínfima minoría, pretende dejar fuera a la inmensa mayoría de la población, eliminando poco a poco las clases medias, aquello que siempre se ha denominado como factor clave para el triunfo de la democracia. Ese sistema que nos ha dado una bofetada sin vuelta atrás en 2008, bofetada denominada “crisis” por aquellos que la propinaron.

Pero por algo se empieza. Los ciudadanos del denominado Primer Mundo, empezando por España, han despertado, se están movilizando y ahora veremos hasta dónde se puede llegar.  En Facebook proliferan las páginas centradas en las protestas, mientras los hashtags de Twitter como #15M, #nolesvotes o #spanishrevolution arden a esta hora de la noche.  Yo, por mi parte, ya que todo esto me ha pillado en Londres, mañana me voy de acampada enfrente de la Embajada. Y como yo muchos más, desde Madrid a Albacete, pasando por Bilbao, París o un pueblo de Salamanca que se llama Peralejos.

 

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El título, por crudo que sea, refleja el sentir de millones de estadounidenses, así como de ciudadanos del mundo entero. El asesinato, diez años después, del fugitivo más buscado de la historia culmina una persecución que ha traído de cabeza (o eso dicen) a los servicios secretos de medio mundo durante, insisto, diez años. Y digo “asesinato” porque no hay otra palabra que defina mejor cómo ha terminado toda esta historia: disparando a sangre fría a un hombre que, por lo que cuentan ahora, estaba desarmado. Y digo lo de “por lo que cuentan ahora” porque las diferentes versiones, oficiales y no tanto, se han ido sucediendo en las últimas semanas, cada una contradiciendo a la anterior.

Me resulta muy decepcionante, a la vez que deleznable, escuchar las declaraciones del presidente estadounidense, Barack Obama, y los coros complacientes que se suceden desde la Unión Europea (o lo que quede de ella). Así es como el flamante Premio Nobel de la Paz describió los hechos una vez consumado el magnicidio: “Se ha hecho justicia”. Por favor. ¿Es que nos hemos vuelto todos locos? ¿Así es como los líderes occidentales promulgan su omnipresente diatriba de buenas intenciones, basadas en “paz, democracia y derechos humanos”? ¿Asesinando? Debería haber tenido un juicio justo, así lo estipula la Carta de Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos. Todos tenemos derecho a ello. Es muy probable que fuera condenado a galeras por el resto de su vida ¿y qué? Quizá merecía eso y mucho más pero, como a veces sucede, aquellos que ostentan el poder han decidido, y la conclusión alcanzada es que a Osama Bin Laden había que quitarlo del medio cuanto antes.  ¿Y eso, por qué?

Las versiones oficiales dijeron, en un principio, que iba desarmado. Ante la avalancha de críticas a nivel ciudadano (que no político, faltaba más) argumentaron después que sí que iba armado, y que incluso utilizó a una mujer como escudo humano. También se defendieron diciendo que mantenerlo con vida podría acarrearles serios contratiempos. Insisto, ¿a quién, y por qué? Eso es lo que me gustaría saber a mí; mientras tanto, especulo. Seguramente hay multitud de factores que escapan a mi conocimiento, pero teniendo en cuenta la farsa de investigación, o como quieran denominarla, que se realizó en los EEUU tras de los terribles ataques del 11-S,  ya me imagino a quién podría  Bin Laden meter en serios problemas si abriese la boca y alguien tirase del hilo hasta deshacer la madeja. Por eso, lo mejor era quitarlo de en medio, unidad política global en torno al asunto y todos a cerrar el pico. Parafraseando a Adolfo Pérez Esquivel, también Nobel de la Paz, en su carta abierta al presidente Obama,  “muerto el perro, se acabó la rabia”. ¿Y estos tipos se creen mejores que los talibanes que filman decapitaciones y luego las difunden por Internet? En lo concerniente a manipular la opinión pública, no me cabe la menor duda.

 

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