Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Obama’

“¡Está loco!”, claman algunos. En mi opinión, y en la de cantidad de otras personas mucho más expertas que yo en el tema, nada más lejos de la realidad. Muammar el Gaddafi sabe muy bien lo que hace, y por qué. No en vano lleva más de cuarenta años a las riendas del Estado libio, en un lento pero inexorable proceso de apropiación de los bienes del país, véase petróleo y por ende riqueza, mucha riqueza. Como parte de esta estrategia, denominada por él mismo como “programa socialista de gobierno”, Gaddafi nacionalizó en la década de 1970 toda la empresa privada, incluyendo la tierra, la industria petrolera y los bancos, y permitiendo sólo los pequeños negocios familiares. Y cuando uno lleva tanto tiempo al mando de la situación, con todo bien ordenado y bajo férreo control, no le gusta que le digan lo que tiene que hacer.

Esto es precisamente lo que ahora está ocurriendo en Libia: su pueblo se ha hartado de su “gestión” y quiere deshacerse de él. Pero Gaddafi, lejos de amedrentarse como recientemente ha sucedido con Ben Ali o Mubarak, ha mirado a este nuevo desafío de frente, y ha cargado contra él con una rabia furibunda, utilizando para ello todos los medios a su disposición, entre los que se incluyen mercenarios, contratados por el Gobierno para disparar contra su propio pueblo. Y me refiero a esta revolución como nuevo desafío porque Gaddafi lleva lidiando, muchos años ya, con todo tipo de situaciones complicadas, y a menudo generadas por él mismo: desde acciones inherentes al terrorismo de Estado (se le acusa de haber apoyado los atentados de la Masacre de Múnich, del derribo de dos aviones civiles o de financiar organizaciones terroristas como ETA o el IRA, entre otros) a su más reciente incorporación a la comunidad internacional extranjera (Entre el final de la década de 1990 y el inicio de los años 2000) tras abandonar el patrocinio de terrorismo en terceros países y efectuar la apertura de los mercados libios a la inversión extranjera, pasando por sus intentos de crear y liderar una Asociación de Repúblicas Árabes.

En cualquier caso, y dejando atrás cualquier otra consideración, lo que no es admisible es la brutalidad con la que el coronel libio trata de reprimir la revolución de su pueblo. Fuego indiscriminado sobre manifestantes, violaciones y torturas, bombardeos sobre poblaciones civiles indefensas… Básicamente, lo que se podría considerar como crímenes contra la humanidad en toda regla. Ante lo que la comunidad internacional, para estupor de sus ciudadanos, no es capaz de imponer más que “condenas y sanciones”. La OTAN, a fecha de hoy, supedita cualquier acción al Consejo de Seguridad de la ONU, bloqueado por las reticencias de Rusia y China a permitir cualquier opción armada, que mantienen (o mantenían) buenas relaciones con Libia, y que además opino no desean ver caer a un régimen que es demasiado parecido a los suyos propios. Aunque Obama no descarta del todo una acción unilateral de la Alianza, ya que sus declaraciones dan a entender que se ha tomado el tema como algo personal, (“Gaddafi debe irse”) y un fracaso en el objetivo marcado supondría una gran merma en su autoridad política, tanto a nivel nacional (hasta los republicanos le piden que actúe) como internacional; situación que, creo yo, hace tanto a rusos como a chinos tomar posiciones aún más reacias, si cabe, a una intervención.

Por su parte, la Liga Árabe da su visto bueno a la creación de una zona de exclusión aérea, aunque la Unión Africana se opone a ello. El caso del papel de esta institución en el conflicto es digno del sarcasmo más refinado, pues la mayoría de los dirigentes que la integran son dictadores también (su actual presidente es Teodoro Obiang, uno de los peores), y fue fundada y avalada ¡por el propio Gaddafi! Así que, como es obvio, también reniegan de una intervención exterior.

Y yo me pregunto: Aún siendo cierto que la incursión militar en un Estado soberano sea un asunto peliagudo y que no debe tomarse a la ligera, ¿tanta inversión en armamentos y entrenamiento de súper soldados para que, cuando llega el momento de utilizarlos para un fin humanista, todo sean peros y reticencias? Es obvio que, una vez más, nadie arriesga nada por nada. Y la máxima de esta afirmación es fielmente representada por Europa, que ha demostrado una vez más estar dotada de un organismo de coordinación supraestatal altamente ineficaz, especialmente en asuntos extraeuropeos. Una vez más, insisto, se ven incapaces de tomar decisiones contundentes y acordes al contexto, condición ésta que fue fielmente reproducida cuando fueron nombrados los actuales presidente y jefa de la diplomacia, ambos de perfil bajo para no hacer sombra al liderazgo del ‘star-system’ continental, véase Merkel, Sarkozy y compañía. Pero ésta es otra historia. ¿Hará el mundo algo más que mirar mientras el pueblo libio muere a manos de un carnicero ególatra y sin escrúpulos?

 

Read Full Post »

Abro este blog para realizar una reflexión acerca del reciente logro del presidente Obama en política interna: la reforma del sistema sanitario estadounidense. Con ella, más de 30 millones de personas se beneficiarán de asistencia médica. No se trata de la implantación de un sistema público al estilo europeo, que es lo que inicialmente pretendía la Administración, pues se calcula que unos 15 millones de personas se quedan fuera, por una u otra cuestión. Además, requerirá del pago de una cuota anual, que el Gobierno Federal se encargará de subvencionar a los menos pudientes. Pero se trata de un hito histórico en la política estadounidense. Analicemos por qué.

Una de las claves del sistema sanitario estadounidense prerreforma es, en resumidas cuentas, la inexistencia del mismo. Sí es cierto que existían dos seguros subvencionados por el Gobierno, Medicare y Medicaid, para minusválidos, personas de la tercera edad e indigentes, pero los servicios que prestaban eran muy limitados  y pobres en recursos. Por ejemplo, no se hacían cargo de los gastos por la estancia en un centro médico, ni cubrían prácticamente ningún medicamento. Por tanto, con la aprobación de esta nueva ley, el Gobierno demócrata ofrece cobertura médica a millones de personas que, anteriormente, debían pagar enormes sumas de dinero a las clínicas privadas por sus tratamientos y medicación.

Este es otro de los puntos calientes. Las compañías aseguradoras, en su mayoría pertenecientes a grandes corporaciones, recaudaban ingentes cantidades de dinero gracias a su posición oligárquica en la sanidad estadounidense, ya que eran la única manera existente para tener acceso a cobertura médica en caso de necesitarlo, además de rechazar a enfermos terminales o de costosos tratamientos. Este asunto es tratado largo y tendido en “Sicko” (Michael Moore, 2007) con lo que no me extenderé demasiado. La cuestión principal radica en que, con esta enmienda, las aseguradoras deberán mejorar las condiciones que ofrecen a sus asegurados y a precios competitivos (en línea con lo que aquí ofrecen IMQ o Sanitas) para optar a una cuota de mercado. Es por ello que el Partido Republicano, representante de los grandes centros de poder financiero y corporativo, pretende revocar esta ley, utilizando para ello todos los medios a su alcance. Espero que no lo logren.

En definitiva, se trata de un paso de gigante del presidente estadounidense, que ve cuasi resuelto uno de los puntos calientes de la agenda que se marcó al principio de su mandato. Además, este fortalecimiento de su administración en política interna se verá reflejado en otras cuestiones de ámbito internacional, con lo que podrá encarar con fuerzas renovadas asuntos delicados como el deterioro de las relaciones con Israel.

 

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: